"Las
vocaciones son misteriosas: ¿por qué aquel dibuja incansablemente en su
cuaderno escolar, el otro hace barquitos o aviones de papel, el de más allá
construye canales y túneles en el jardín o ciudades de arena en la playa, el
otro forma equipos de futbolistas y capitanea bandas de exploradores, o se
encierra solo a resolver interminables rompecabezas? Nadie lo sabe a ciencia
cierta. Lo que sabemos es que esas inclinaciones y aficiones se
convierten, con los, años, en oficios, profesiones y destinos. El misterio de
la vocación poética no es menos sino más enigmático. Comienza con un amor
inusitado por las palabras, por su color, su sonido, su brillo y el abanico de
significaciones que muestran cuando, al decirlas, pensamos en ellas y en lo que
decimos. Este amor no tarda en convertirse en fascinación por el reverso del
lenguaje, el silencio. Cada palabra, al mismo tiempo, dice y calla algo.
Saberlo es lo que distingue al poeta de los filólogos y los gramáticos, de los
oradores y los que practican las artes sutiles de la conversación. A diferencia
de esos maestros del lenguaje, al poeta lo conocemos tanto por sus palabras
como por sus silencios. Desde el principio el poeta sabe, obscuramente, que el silencio
es inseparable de la palabra, es su tumba y su matriz, la letra que lo entierra
y la tierra donde germina. Los hombres somos hijos de la palabra, ella es
nuestra creación; también es nuestra creadora, sin ella no seríamos hombres. A
su vez la palabra es hija del silencio: nace de sus profundidades, aparece por
un instante y regresa a sus abismos."
IMAGEN TOMADA DE: http://noticieros.televisa.com/mexico/1403/octavio-paz-hechicero-palabra/
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