martes, 17 de abril de 2018

Claudia HERRERA - Poesía Huarpe


Claudia HERRERA – Miembro de la Comunidad Huarpe Guaytamari.
(Imagen extraída de: http://www.multimedioschaco.com/caciquedicertaraenelguido.htm)

El idioma hablado antiguamente por el pueblo originario huarpe de la región es el millcayac. La traducción de las lenguas originarias no tienen traducción literal, ya que las palabras contienen conceptos. La Comunidad Huarpe Guaytamari de Uspallata está recreando este idioma, a través de poemas y canciones, desde el año 1987.



Yo mismo

Yo mismo tabalque
Ahora al amanecer
Así como algarroba dulce
Por mis manos camino
¡vivo vida eterna!
Así como ave
Así como estrella
¡vengo otra vez!
Por eso buen hombre cantar
Cantar al dador de la vida
Por eso buen hombre cantar
Cantar al dador de la vida

Gran espíritu

Gran espíritu, dador de vida
Te ruego
Ser como ave
En el tiempo
Gran espíritu, dador de vida
Te ruego
Ser lengua
Del anciano
Cuando mi gente
Esté
En el otoño


Despierto a la vida

El que tomo
El sueño huarpe ha quitado
Las semillas
Los huesos
De la tierra
Llora el cielo!
Llora el árbol!
En el río
Sangre corre !
Llamo al anciano!
Despierto a la vida
Otra vez
Para dar
Lo que ellos
entregaron


Padre sol

Al amanecer
Padre sol
Canta, canta
A la vida
Padre sol
Dame vida
Padre sol
Dame vida
Dame fuerza
Canta a la vida
Al amanecer
Padre sol
Te doy gracias
Por la vida


Comunidad Guanacache

Levantate alto
Pariente eres
Del dador de vida
De los cerros
Del sol
Desde siempre hasta ahora
Levantate alto
Recio huarpe
Levantate alto
Desde el mismo corazón
De la madre tierra
Huarpes desde siempre
hasta ahora!


Madre tierra

Madre tierra
Piedra y braza
Danos semillas
Y esperanza
Madre tierra
Cuanto llanto
Y sangre
Derramada
De tu suelo
Hoy pide
Ser libre
Madre tierra
Quiero darte
Lo tomado por el hombre
Madre tierra
Yo te doy
Desde el corazón
Chicha y pan
De mi pecho
Esperanza y
Libertad, libertad


Cuando

Cuando no llueve
Danzando
El hombre de medicina
Habla con
El dador de vida
Entonces
Tengo vida
Tengo espíritu
Entonces
Todo el mundo
Canta y danza


Estoy

Cerquita estoy
Desde entonces hasta ahora
Soñando resucito
Cada noche como estrella
Como árbol
Como cerro
Para que
Nunca muera


Hablar

Hablar la lengua
Del anciano
De la anciana
Relatar a unos
Y a otros
Buenas palabras
Yo mismo tabalque
Vengo a decir
Palabras del linaje
Huarpe
¡levantate alto huarpe!
Levantate hoy
Digno eres de que te oigan
Levantate alto
Canta, canta


Mujer ave

Busco hacia donde ir
Cuando estoy triste
Camino lleno de luz
Me convierto
En mujer ave
En mar, en montaña
Dador de vida, gran espíritu
Fuente de vida
Señala el camino
Dejo de mi alma
El canto
En el vientre de la madre tierra
Para alcanzar el cielo

lunes, 2 de enero de 2017

JOHN BERGER

PALABRAS MIGRANTES   


En un hoyo en la tierra
enterré todos los acentos
de mi lengua natal
ahí yacen
como agujas de pino
que juntaron las hormigas
puede que un día
el llanto vacilante
de otro viajero
los encienda
y así, con su abrigo y consuelo
oiga toda la noche la verdad
como una canción de cuna.


(Versión en castellano de Sandra Toro)


JOHN BERGER – Escritor, pintor, ensayista y poeta inglés (1926 – 2017). Recibió el Premio Booker por su novela G. Algunas de sus obras: Un pintor de nuestro tiempo (novela), Modos de ver (ensayo), la trilogía De sus fatigas (novelas) compuesta de Puerca tierra (1979), Una vez en Europa (1983) y Lila y Flag (1990), King (novela). 

viernes, 30 de diciembre de 2016

HORACIO CASTILLO

CROAR DEL ALMA  

Cuando mi alma, como una rana, salte a la nada,
la oirán croar, croar toda la noche,
croar arriba y abajo, al este y al oeste,
hasta que el ojo monótono de la luna llore en los pantanos,
hasta que cese el espanto y empiece la eternidad.



HICE UN HOYO

Hice un hoyo en la tierra
y lloré dentro de él; lloré de bruces,
hasta que el llanto llegó al fondo,
hasta que todo se anegó,
hasta que brotó de la profundidad
un tallo que nadie hubo tocado.


HORACIO CASTILLO – Poeta, ensayista y traductor argentino (1934 – 2010). Fue miembro de la Academia Argentina de Letras. Recibió el Primer premio del Fondo Nacional de las Artes en 1988 por traducción literaria, el Premio Konex, Diploma al Mérito en 1993 y Ciudadano ilustre de La Plata en 2001. Su obra: Descripción (1971, poesía), Materia acre (1974, poesía), Tuerto rey (1982, poesía), Alaska (1993, poesía), Los gatos de la Acrópolis (1998, poesía), Cendra (2000, poesía), Música de la víctima y otros poemas (2003, poesía), Mandala (2005, poesía), La casa del ahorcado (reúne su obra poética de 1974-1999) y Por un poco más de luz (reúne su obra poética de 1974-2005).

miércoles, 27 de enero de 2016

JACOBO FIJMAN



TODO LO QUE UNO RECIBE ES PASIÓN


No soy enfermo. Me han recluido. Me consideran un incapaz. Quiénes son mis jueces…
Quiénes responderán por mí.
Hice conducta de poesía. Pagué por todo.
Sentí de pronto que tenía que cambiar de vida. Alejarme del mundo. Y me aislé. Me fui de todos, aun de mí…
Hoy es la demencia un estado natural.
Todas las palabras son esenciales. Lo difícil es dar con ellas.
El delirio son instantes. Puede durar toda la vida.
Mi poesía es toda medida.
El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad.



sábado, 27 de junio de 2015

MAY SARTON

EL TRABAJO DE LA FELICIDAD      

Pensé en la felicidad, en cómo se teje a diario
con el silencio de la casa vacía
y en que no es súbita ni gratuita
sino una creación, como el crecimiento de un árbol.
Nadie lo ve, pero detrás de la corteza
crece otro círculo en anillos que se expanden.
Nadie oyó a la raíz cavar más hondo en lo oscuro, 
pero por ese trabajo hacia adentro el árbol se eleva
y sus penachos brillan, y sus hojas destellan.
Así, la felicidad se teje con la paz de las horas
y hunde sus raíces en lo profundo de la casa sola:
en el rincón, el busto antiguo; los frescos pisos encerados,
blancas cortinas que ondulan suave y continuamente
cuando libre se mueve el viento silencioso por el cuarto;
una biblioteca, una mesa y la pared blanqueada -
esos son los dioses de la casa, queridos y familiares,
aquí el trabajo de la fe puede hacerse mejor
y el árbol que crece es musical y verde.
Porque ¿qué es la felicidad sino crecer en paz,
el sentido atemporal del tiempo cuando los muebles
pasaron toda una vida en el mismo lugar
y los viejos sueños, así como el viento al moverse, agitan
las hojas de la felicidad presente?
Nadie ha oído una mente ni escuchado un pensamiento
pero donde alguien vivió en introspección
el aire queda cargado de bendiciones, y bendice;
las ventanas miran a las montañas y las paredes son amables.

Traducción de Sandra Toro.

lunes, 25 de mayo de 2015

FABIO MORÁBITO






Ventanas encendidas, mi tormento.
Gente solo visible en esta hora.
De día los edificios son triviales,
de noche la fragilidad de su interior me hechiza.
Se espía buscando desnudeces,
pero también por hambre de poesía,
hambre no de la piel del otro,
sino de su manera de gastar latidos,
de ver cómo transcurre un corazón ajeno.
Por eso morbo y poesía andan juntos.
Falta de prosa, mi tormento.
Lo que se espía,
siempre nos roe la duda
de si lo vimos o fue un sueño,
como ese día, hace años,
que a escasos cinco metros
vi a dos desnudos que se amaban.
No habían corrido por la prisa las cortinas.
Creí que estaba viendo una película.
Oscuramente con sus besos me enterraban,
me hundían en una ciénaga,
porque el que espía se hace de lava,
vuelve a las bóvedas rojizas,
al fuego de las fraguas donde viven
los cíclopes coléricos de un ojo,
la vista fija en el metal que aplanan.
Tal vez la intimidad de dos se basa
en la derrota de un tercero
que, expulsado, los espía,
alguien de lava con la vista fija.
Tal vez dos se desean porque un tercero
lleva el recuento de sus labios
y se intimida con el oro que despiden.
Tal vez dos nunca existen,
o dos afloran porque existe
alguien de lava, un cíclope, un hundido.
Ventanas encendidas, yo soy ése,
y solo quiero, mientras veo, ser visto,
o al menos presentido
por esos que, en su espacio limitado
y con la luz prendida,
sabiéndose espiados, lo agradezcan,
y cada noche, sin decírselo,
dejen por mí su vida descorrida;
ser el oscuro atrás del vidrio,
la brasa que persiste,
la brisa que revuelve
el estancado aire de sus días,
el interior viciado por su aliento,
oscuro y necesario como la escritura,
que es brasa que también,
con calculada lentitud, se enfría.

Letras L i b r e s, 2002
FABIO MORÁBITO

sábado, 16 de mayo de 2015

MARÍA DEL CARMEN COLOMBO


TODAS LAS NOCHES, la madre china pone su mente adentro de una copita quieta. La llena con sus diminutos pensamientos de alfiler. Es de jade, la copita, y parece un párpado vaciado por la punta de una vara de bambú. Puede ser también un pájaro mudo que se sostiene en una sola pata de gallo.
La mente maternal imita el salto de los equilibristas, esos que tiran el alma por el aire y cae, hecha un bollito, en las aguas secas del vacío.
A la mañana, la mente china sale lívida del párpado, como un pez o un ánima que ha vagado por los vericuetos del limbo.

En: La familia china, hilos editora, 2011, pág. 13.

CUANDO LAS TRES CHICAS SE ACERCAN, el padre cierra el abanico de sus sentimientos, de golpe. Tiene miedo el padre chino de que el calor de sus hijas desplanche las rayitas de su alma, plisadas con suma paciencia por sus antepasados.
El miedo le hace pitar de una boquilla elongada hasta el límite. Chupa del pico el hombre, y de su boca evaporada por el humo se desprenden pensamientos finitos como el perfil de un pez raya. Es e opio de los pueblos con que carga su boquilla el que lo hace descifrar sus pensamientos en voz alta. "Esas tintoreras -dice de sus hijas- calientan la pava y después yo salgo hecho una planicie. Qué saben ellas, tan chiquitas, del trabajo que costó a mis antepasados imitar el oscuro abanico de las olas, escama por escama, durante milenios, hasta hacer de mi alma este biombo usical que sólo los hombres chinos saben desplegar con dignidad."
Al escucharlo, la más china de las tres chicas desenrolla el caracol de su rodete en señal de rebelión. Cae ondulado el bandoneón de su pelo, y el padre recuerda el golpe, seco, de una sombrilla al cerrarse.

En: La familia china, hilos editora, 2011, pág. 17.